EL REGRESO DE “LAS MILONGAS”

Por EDUARDO RIVERO – 

Es el poemario más célebre del gran poeta tacuaremboense Washington Benavides. Es uno de los poemarios más célebres e influyentes en la historia de la poesía en el Uruguay. Es un aporte esencial no sólo a la poesía sino también a la canción popular uruguaya.

De todas esas formas podemos definir a “Las Milongas” libro que ha sido reeditado por Editorial Banda Oriental al cumplirse los 50 años de su publicación original, contando en este caso con tan sencillas como preciosas ilustraciones del reconocido diseñador gráfico y artista plástico Fidel Sclavo.

Washington Benavides editó su libro en los años sesenta pensando que iba a ser un aporte a la poesía nacional, pero seguramente jamás imaginó la celebridad que una buena parte de esos poemas irían ganando con los años al ser convertidos en canciones.

La música natural de sus versos le sentó como anillo al dedo a muchos músicos quen decidieron musicalizar esos textos. Entre ellos hay figuras de la dimensión de Alfredo Zitarrosa, Eduardo Darnauchans, Daniel Viglietti, Larbanois-Carrero, Hérctor Numa Moraes, Carlos Benavídes y Los Olimareños.

Tantos poemas de “Las Milongas” han sido musicalizados, que mucha gente cree que el libro es un cancionero y no un pemario.

Washington Benavides había nacido en Tacuarembó el 3 de marzo de 1930 y falleció en Montevideo hace muy poco, el 24 de setiembre de 2017 con 87 años.

El “Bocha” Benavides fue un talento multifacético, ya que fue escritor, conductor radial, crítico literario, profesor de literatura, poeta, letrista y hasta cantor, además de trabajar haciendo cobranzas en los años difíciles de la dictadura al haber sido destituido de su trabajo habitual como docente.

Uno de los puntos altos de mi vida de músico y periodista, ha sido el haber conocido personalmente a Benavides, manteniendo con él una relación muy cálida y afectuosa.

Benavides era una persona excepcional, y su inmenso talento poético jamás lo cargó de vanidad ni cambió su naturaleza de hombre básicamente bueno y sencillo.

En torno a su figura, se nucleó en Tacuarembó un grupo de creadores donde, entre otros, se encontraban los cantantes Eduardo Darnauchans, Héctor Numa Moraes y Eduardo Larbanois y los poetas Víctor Cunha y Eduardo Milán. Benavides fue un faro de cultura para su medio, donde fue duramente combatido por sus idea políticos siendo víctima de la más ciega intolerancia. Era, antes que nada, un hombre de paz y un perfecto caballero.

Volviendo a “Las Milongas”, un librito de apenas algo más de 60 páginas, el recorrer algunos fragmentos de sus textos nos muestras la grandeza de la obra.

Bastaría decir que en este libro aparecieron originalmente los textos de lo que luego serían dos canciones enormes de este país como “Tanta vida en cuatro versos” y “Como un jazmín del país”.
Es imposible no imaginar a Alfredo Zitarrosa cantando.

“Una por mi se moría
yo me muero por usted
usted se muere por otro
que mundo tan al revés

Coplas con sabiduría
que en el camino encontré
tanta vida en cuatro versos
pa mis adentros pensé…”

O recordar la peculiar voz de Carlos Benavides-sobrino del poeta entonando los clásicos versos de “Como un jazmín del país”.

“Dijo el muchacho a la moza
desde el comienzo te vi
en el sueño o la vigilia
como un jazmín del país

Perfume de la alta noche
pequeña flor constelada
en el patio con aljibe
y en mi corazón guardada…”

Pero “Las Milongas” también incluye la “Milonga del cordobés” que cantara Zitarrosa y nada menos que 11 textos que fueran musicalizados por el enorme baladista Eduardo Darnauchans como “El instrumento”, “Los reflejos”, “Canción de trasnoche”, “El nudo desatado”, “Canción 2 de San Gregorio” o la impresionante “Con los agujeros”:

“Te quiero más que a mis ojos
más que a mis ojos te quiero
y si me sacan los ojos
te miro por los agujeros…”

Reitero: son apenas 60 páginas de poesía alada, prístina, maravillosa. Un librillo de precio más que accesible y que se recomienda absolutamente si de tener un pedacito del alma del Uruguay profundo se trata, en una nueva edición que incluye las ilustraciones de Fidel Sclavo ya citadas y un breve pero revelador ensayo de Isabelino A.Villa. A no perdérselo.

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