SERRAT EN EL ANTEL ARENA

Por EDUARDO RIVERO – 

Cada regreso del gran Joan Manuel Serrat a Uruguay significa un reencuentro con su historia pero también con la de cada uno de quienes crecimos junto a sus discos hoy históricos y las decenas y decenas de canciones emblemáticas nacidas de su enorme talento.

Su debut, el sábado 17 de noviembre, en el recién inaugurado Antel Arena, con su espectáculo “Mediterráneo da capo” en recordación de los 47 años de editado originalmente su disco “Mediterráneo”, no fue la excepción, por supuesto.

Mientras mi esposa y yo tomábamos asiento en la zona de platea, de este estadio realmente hermoso, muchos recuerdos anidaban en mi cabeza.

En primer lugar, recordé mis 19 años, cuando en el verano de 1972 compré la edición local del “Mediterráneo” en la inolvidable casa central de Palacio de la Música en 18 de julio esquina Paraguay. Un disco que me sedujo de inmediato y se convirtió en uno de mis preferidos dentro de su hoy abundantísima discografía.

Luego recordé las otras dos veces que lo había visto en vivo: en 1984 en el Estadio Centenario, en su primer concierto tras la derogación de la absurda prohibición que la dictadura impuso sobre la difusión de sus discos en Uruguay; también el excelente concierto que dio en 2015 en la sala principal del Auditorio Adela Reta del Sodre.

Yendo más hacia lo estrictamente personal, recordé mi participación en la conferencia de prensa que dio precisamente antes de su espectáculo del 2015, cuando pude, como buen fan, más allá de mi trabajo de periodista, sacarme una foto junto a él y mantener una conversación mano a mano de algunos minutos, que terminó con un ejemplar de su disco de 1970 “Joan Manuel Serrat”-aquel que tiene “Señora”, “Fiesta” y “Si la muerte pisa mi huerto” entre otras, autografiado que guardo como un tesoro.

La expectativa en el Antel Arena era enorme, al momento en que Serrat y una banda pequeña pero excelente, salieron a escena. Una expectativa que en modo alguno se vio defraudada.

Serrat, antes que nada, había prometido cantar en vivo los diez temas que conforman el clásico álbum “Mediterráneo”. Una promesa más que interesante para los fanáticos, en el entendido de que íbamos a escuchar en directo no sólo los grandes hits de ese disco como “Mediterráneo”, ”Pueblo blanco”, “Aquellas pequeñas cosas” o “Tío Alberto”, sino también otras canciones que el artista difícilmente ha incluido en sus shows en vivo como las notables “La mujer que yo quiero”, “Que va a ser de tí”, “Vagabundear” e incluso el tema que cierra originalmente aquel disco, “Vencidos”, con música de Serrat sobre un poema de León Felipe.

Fue una emoción enorme recorrer junto a Serrat, con el artista a pocos pasos, esos diez temas históricos donde dio muestra todos los componentes de su genio: talento de melodista, cualidad de letrista maravilloso, buen gusto y elegancia en la interpretación. Por cierto que tras los temas de “Mediterráneo” recorrió unos cuantos de sus clásicos hits.

Serrat siempre ha sido un enorme “performer” en escena, no sólo cantando mangíficamente con su voz de timbre inconfundible y pronunciado vibrato, sino también interactuando con el público durante la presentación de cada canción, no ahorrando, con inmensa simpatía, datos y anécdotas capaces de redondear el espectáculo del mejor modo posible.

Todo eso estuvo presente el sábado 17 en el Antel Arena, por más que su voz, especialmente en el registro más agudo, muestre el paso del tiempo. De todas formas, un público que lo adora fue capaz de dejar de lado cualquier imperfección vocal que pueda haberse producido.

La banda, como casi siempre en su larga carrera, fue liderada por el notable pianista y arreglador Ricard Miralles, quien fue además responsable de las orquestaciones y dirección musical de la mayoría de los discos más célebres de su carrera. Curiosamente no fue el caso del “Mediterráneo”, disco grabado en Italia, donde las orquestaciones corrieron por cuenta de los españoles Antonio Ros Marba y Juan Carlos Calderón y del italiano Gian Piero Reverberi.

Renglón aparte merece el Antel Arena, un estadio magnífico y que colma una histórica necesidad que tenía Montevideo de una sala de esas dimensiones y tecnología de punta. El exterior es de enorme belleza. Los accesos a la sala son lujosos y funcionales, y el espacio interior enorme, con una platea inmensa-donde también funciona la cancha de basketball-y dos anillos capaces de albergar con toda comodidad a un público de hasta 15.000 personas. Aún hay detalles por completar, como el parking que no está terminado, o el propio equipamiento de audio que aún no es el definitivo. Pero son objeciones menores.

En resumen: Serrat en el Antel Arena no será olvidado fácilmente por todos quienes allí estuvimos. Fue el más nuevo capítulo en la relación de auténtico amor entre un artista impar y el público uruguayo.

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