Culturales

Charles Aznavour (1924-2018) El adiós a un gigante

El cantautor de origen armenio, uno de los mayores exponentes de la canción francesa, nos dijo adios para siempre. Foto EFE.

Por Eduardo Rivero – 

Tenía 94 años, pero estaba lejísimo de encarnar el estereotipo del jubilado sentado en un sillón de su casa mirando televisión y recordando un pasado dorado.

Charles Aznavour seguía edificando un presente de oro día a día, seguramente mirando atrás como balance inevitable, pero sin que esa mirada al pasado frenara un presente pleno de actividad y nuevos proyectos.

Tan es así, que dio su último espectáculo en vivo hace pocos días, el 19 de setiembre en la ciudad de Osaka en Japón.

Es difícil imaginar una vida más plena de principio a fin.

El presidente francés, Emmanuel Macron (centro), tras el féretro con los restos mortales del cantante francés Charles Aznavour. Foto EFE

No era fácil para el joven Aznavour pensar en triunfar en el competitivo ámbito de la canción francesa, dominado por figuras gigantescas como Edith Piaf, Yves Montand, Charles Trennet o Jacques Brel.

Aznavour no era un francés típico, dado su origen armenio, del que siempre se sintió especialmente orgulloso al punto de aclarar que se sentía más armenio que francés.

Por otra parte, no tenía un físico agraciado: era pequeño, delgado, estrecho de hombros, con un rostro de rasgos irregulares. Y en escena gesticulaba en exceso.

Sin embargo, apenas se largaba a cantar, se producía una conexión mágica con sus espectadores, que duró hasta el final, ya que pasados sus noventa años seguía cantando más que bien, su garganta continuaba rindiendo casi a pleno, seguía siendo, simplemente, Aznavour.

Cantaba con un vibrato pronunciando, dándole una rara intensidad a cada nota, y fraseaba la letra con un pronunciado rubato-es decir, adelantándose o atrasándose respecto al acompañamiento instrumental-típico de la canción francesa y en forma muy particular de la gran Edith Piaf.

A la segunda nota de cualquiera de sus interpretaciones, de inmediato uno decía “Aznavour” ya que así de inconfundible era su estilo.

Precisamente fue Piaf quien invitándolo a una gira por Estados Unidos y Canadá en 1946 lo “descubrió”.

A partir de allí su talento múltiple fue reconocido de inmediato: cantaba, escribía, componía músicas, tocaba muy bien el piano y como si fuera poco también se destacó como actor de cine, fundamentalmente en el clásico film de 1960 “Tirez sur le pianiste” (“Disparen sobre el pianista”) dirigido por Francoise Truffaut.

Grabó más de 1400 canciones propias en siete idiomas diferentes y se calcula que vendió nada menos que 180 millones de discos a lo largo de su prolongada carrera.

La enorme significación de su figura se advierte al revisar la lista de celebridades que cantaron sus canciones-en muchos casos a dúo con él-, entre quienes están Edith Piaf, Fred Astaire, Frank Sinatra, Bing Crosby, Ray Charles, Bob Dylan, Liza Minelli, Elton John, Tom Jones y los tenores José Carreras y Luciano Pavarotti.

Una enumeración de al menos algunos de sus grandes éxitos nos dan también la pauta de su grandeza: “Que c’est triste Venice”, “Il faut savoir”, “Et pourtant”, “Qui”, “For me formidable”, “La boheme”, “Bon anniversaire”, “Avec” y, por supuesto “She” que escribió y cantó en inglés y que fue el tema central-cantado por Elvis Costello-del recordado film “A place called Nothing Hill” estelarizado por Julia Roberts y Hugh Grant.

Exitos, todo ellos, destinados a permanecer como auténticos clásicos, y no a desaparecer como parte de una moda pasajera.

Militante de la causa armenia, fue nombrado embajador de ese país en Suiza, lugar donde residía desde hace muchos años.

En lo personal no podré olvidar nunca las magnéticas apariciones de Aznavour en la pantalla chica de Uruguay, cuando los sábados de tarde, a fines de los años 60, se retransmitía el exitoso programa argentino “Circulares de Mancera”, conducido por el gran animador Nicolás “Pippo” Mancera, al que era constantemente invitado en sus frecuentes visitas a Buenos Aires.

La híper actividad de Aznavour y su asombrosa vigencia, nos hace asombrar cuando repasamos algunos de los lugares donde se presentó en 2017 y 2018: San Pablo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Moscú, Viena, Sydney, Tokyo, Madrid, Roma, París, Londres, Amsterdam, Mónaco y Osaka. Tenía por delante muchísimas fechas alrededor del mundo y daba la impresión de ser eterno, de haber vencido al tiempo.

En 2006 anunció el comienzo de su “gira despedida” pero, animal de escenario al fin, nunca pudo decir adiós y siguió activo hasta el final.

Charles Aznavour fue el último exponente de una generación dorada de la canción francesa, pero a fuerza de talento, en realidad fue-sigue siendo-un artista de atractivo e inserción universales.

Jamás será olvidado.

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