Uruguay

Banco de Leche Humana de Uruguay cubre la demanda de todos los niños prematuros internados del país

Banco de Leche Materna del Hospital Pereira Rossell

“En el mundo, los bancos de leche son considerados una estrategia para disminuir la morbimortalidad de los pequeños más vulnerables”, explicó la nutricionista del Banco de Leche Humana del Centro Hospitalario Pereira Rossell, Laura Fazio. Para promover y apoyar la lactancia materna, este proyecto permite que la donación de leche materna excedente se realice desde el domicilio.

Los receptores son los recién nacidos que, por su condición de salud, generalmente bajo peso por ser prematuros, permanecen internados en cualquier punto del país. Este es un servicio que brinda la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) a nivel nacional. “Todo el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) puede venir al banco a retirar leche humana pasteurizada”, aclaró la especialista, en diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional.

La consultora aseguró que la mujer uruguaya es muy solidaria, lo que se visibiliza en las cifras del año pasado: 650 mujeres donaron más de 3.000 litros de leche para unos 2.500 recién nacidos prematuros. Fazio explicó que estos números son muy buenos para un país como Uruguay, galardonado en Iberoamérica por tener la producción más alta.

Un proceso que garantiza la calidad de la leche materna para el crecimiento de bebés prematuros o de bajo peso

Las mamás donantes generalmente se acercan por referencias de otras madres. La primera comunicación es a través de la línea telefónica 2706 6050. Allí reciben asesoramiento sobre la mejor forma de donar leche materna y envasarla con recipientes de vidrio. Cada 15 días un equipo del banco recolecta las donaciones. En la sede del servicio se guarda en congeladores.

Luego, ese producto donado es descongelado a baño maría y clasificado según la acidez Dornic, una forma de medir la biodisponibilidad de algunos nutrientes que son especiales para los bebés prematuros, como el calcio y el fósforo, ya que tienen riesgo de tener osteopenia (enfermedad en los huesos). También se mide la cantidad de calorías que posee, lo que define en qué etapa será suministrada al niño. Por ejemplo, si es un bebé muy pequeño recibe leche con menos de 70 calorías; cuando el bebé está en período de engorde requiere leche con más de 80 calorías.

Esa leche es reenvasada en frascos de igual tamaño para su pasteurización, que elimina el 100 % de los microorganismos patógenos. La leche aguarda en una heladera hasta que un médico microbiólogo controle su calidad. Un médico debe realizar la indicación para que el niño pueda recibir el producto.

“La lactancia materna es el mejor alimento del mundo, es la leche de nuestra especie, mejora el crecimiento, la sobrevida, la salud de todos los recién nacidos y lactantes. Qué mejor que la leche de mamá, que tiene encimas, facilita la digestión, tiene factores inmunológicos y favorece el mejor crecimiento y desarrollo de los niños”, finalizó Fazio.

Cortesia Presidencia de la República

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