Historia

100 años del natalicio de Nelson Mandela, un hombre que inspira

Por Jesus A. Lacoste –

Mandela (Nelson Rolihlahla Mandela, pero conocido en su país como MADIBA) nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, un poblado de 300 habitantes cerca de Umtata en el Transkei (Sudáfrica) y murió el 5 de diciembre de 2013. Pertenecía al clan Madiba de la etnia xhosa, fue uno de los 13 hijos, que tuvo su padre Gadla Henry Mphakanyiswa o (también llamado Henry Mgadla Mandela), con sus cuatro esposas por un consejero principal de la casa real Thembu; a su vez era bisnieto de rey (Ngubengcuka, que falleció en el año 1832); su madre era Nonqaphi Nosekeni Fanny tercera de las esposas de Gadla Henry Mphakanyiswa.

VIDEO DOCUMENTAL: “El Largo camino de la libertad”, parte de la historia de Nelson Mandela

Fue buen estudiante y desde joven manifestó su interés en la defensa de los derechos civiles siendo miembro del Consejo de Representantes Estudiantieles cuando cursaba Bachillerato. Acabó graduándose como abogado en la Universidad de Witwatersrand, en 1942.

Se casó tres veces y tuvo 6 hijos. De su primera esposa Evelin Ntoko Mase, fallecida en abril 30 de 2004 de neumonía, se divorció en 1957 después de 14 años de matrimonio. Una hija de este matrimonio murió en edad de lactancia. Su primer hijo Madiba Thembekili falleció en 1969 en un accidente automovilístico. El 6 de enero de 2005 murió el segundo hijo de Mandela y de su primera esposa, Makgatho Mandela, a la edad de 54 años en Johannesburgo a raíz de una enfermedad asociada al sida.

Su segunda esposa fue Winnie Madikizela, pero tras 38 años de matrimonio se separó a causa de escándalos políticos en abril de 1992 y finalmente se divorció el 19 de marzo de 1996. Con Winnie tuvo dos hijas, Zenani (Zeni), nacida el 4 de febrero de 1958, y Zindziswa (Zindzi), nacida en 1960.

En su 80 cumpleaños, el 18 de julio de 1998, contrajo matrimonio con Graça Machel, la viuda de Samora Machel, el antiguo presidente de Mozambique y patrocinador del ANC (Congreso Nacional Africano, su partido político).

SU VIDA POLÍTICA

Como abogado Mandela siempre estuvo muy posicionado en contra de la política de segregación racial, (el apartheid) del Partido Nacional que sólo permitía votar a los blancos. Desde su despacho de abogados proporcionaba consejo legal de bajo costo a muchos negros que de otra manera no hubieran tenido representación legal.

En marzo de 1960, tras la Masacre de Sharpeville, Mandela promueve una dramática llamada a las armas y se involucra en el planeamiento de actividades de resistencia armada siendo considerado un terrorista tanto por las autoridades del régimen sudafricano como por la ONU.

Mandela abandonó en secreto el país para reunirse con otros líderes africanos y retorna meses después a Sudáfrica decidido a reorganizar los elementos nacionalistas africanos en la alianza parlamentaria. Recorrió el país promoviendo actos de desobediencia civil, entre los que se incluyeron numerosas acciones violentas. Hasta que fue arrestado y acusado de alta traición.

LA PRISIÓN Y LA LIBERTAD

Mandela ingresó en prisión en 1964 (fue el prisionero número 466/64) en la isla de Robben, durante 17 años en precarias condiciones. Posteriormente pasaría otros 10 años más en otras dos prisiones diferentes, sumando una pena total de 27 años. El gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones de que fuera puesto en libertad.

Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los hombres negros sudafricanos.


“Aprendí que el coraje no era la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”


Mientras estuvo en la cárcel, su reputación creció y llegó a ser conocido como el líder negro más importante en Sudáfrica. En prisión, él y otros realizaban trabajos forzados en una cantera de cal. Las condiciones de reclusión eran muy rigurosas. Los prisioneros fueron segregados por raza y los negros recibían menos raciones. Los presos políticos eran separados de los delincuentes comunes y tenían menos privilegios. Mandela, como prisionero del grupo más bajo de la clasificación, sólo tenía permitido recibir una visita y una carta cada seis meses. Las cartas, si llegaban, eran a menudo retrasadas durante largos períodos y leídas por los censores de la prisión.

Mientras estuvo en la cárcel Mandela estudió por correspondencia a través del programa externo de la Universidad de Londres, obteniendo el grado de Licenciado en Derecho. Fue nombrado para el cargo de Rector de la Universidad de Londres en las elecciones de 1981, pero ganó la Princesa Anne.


“Después de escalar una gran colina, uno se encuentra sólo con que hay muchas más colinas que escalar”


A pesar de la dureza de las condiciones en Robben Island, las convicciones de Mandela sobre su lucha política lo mantuvieron a flote. Según recordó años después, “cuando nos enviaron a la cárcel, teníamos el sentimiento de que nosotros éramos los victoriosos, y que el verdadero acusado era el gobierno. Eso nos ayudó a sobrevivir“.


“Es mejor liderar desde atrás y poner a otros en el frente, sobre todo cuando se gana y ocurren cosas bonitas. Y debes tomar la primera línea del frente cuando hay peligro. Entonces, la gente podrá apreciar tu liderazgo”


Mandela fue elegido por los otros prisioneros portavoz del grupo, y aún en la cárcel, mantuvo su aire de dignidad y cortesía, como recuerda su abogado George Bizos:

En una visita, lo trajeron a la sala donde nos reuníamos con los presos. Llegó escoltado por dos guardias delante, dos a cada lado y dos detrás. Lo increíble de Mandela es que nunca se comportó como un prisionero. Caminaba con la frente en alto y era él quien marcaba el paso a los escoltas. Cuando llegó me dijo en broma: George, permíteme que te presente a mi guardia de honor. Al menos uno de los policías no pudo esconder una sonrisa“.


“Siempre parece imposible hasta que se hace”


En febrero de 1985 el Presidente Botha ofreció la liberación condicional de Mandela a cambio de renunciar a la lucha armada. Pero Mandela rechazó de hecho la oferta, haciendo un comunicado a través de su hija Zindzi diciendo: “¿Qué libertad se me ofrece, mientras sigue prohibida la organización de la gente? Sólo los hombres libres pueden negociar. Un preso no puede entrar en los contratos.”

En 1988 Mandela fue trasladado a la prisión Víctor Verster, permaneciendo allí hasta su liberación el 11 de febrero de 1990 por el presidente  Frederik Willem de Klerk presionado sobre todo por la comunidad internacional y la situación interna del país que seguía teniendo a Mandela como su verdadero líder.

PRESIDENTE E INVICTUS

Durante su primera intervención ante la prensa apostó por una salida política para Sudáfrica que no menoscabase los derechos de los blancos. Sin rencor. Fiel a sus ideales de reconciliación tomó entonces las riendas de la transición del país y cambió su condición de ‘peligroso opositor’ por la de líder indiscutible. En 1994 ganó las primeras elecciones democráticas a las que acudían sus compatriotas convirtiéndose en PRESIDENTE  de Sudáfrica.

En su discurso inaugural, habló del enorme desafío de revertir el legado del apartheid. “Asumimos un compromiso, de construir una sociedad en la que todos los sudafricanos, blancos y negros, sean capaces de caminar con la frente en alto sin miedo en sus corazones, con la certeza de su derecho inalienable a la dignidad humana: una nación arcoiris, en paz consigo misma y con el mundo

Mandela ha recibido alrededor de 50 doctorados honoris causa por distintas universidades del mundo y todo tipo de premios, entre ellos el Premio Nobel de La Paz en 1993.

La victoria de Sudáfrica, país anfitrión, en la Copa Mundial de Rugby de 1995, sirvió para dar un mensaje de unidad. Mandela, fanático del deporte, presentó el trofeo al capitán blanco del equipo, Fançois Piennar, lo que fue interpretado como un gesto de hermandad por la minoría blanca.

Una vez en el poder, Mandela mantuvo la coherencia. No se aferró al sillón. Se retiró cuando llegó el momento y siguió luchando desde la segunda fila por causas que ha considerado nobles, como la erradicación del sida o de la pobreza en África.

Mandela ha recorrido el mundo como uno de los estadistas favoritos, recibiendo homenajes y reconocimientos. Tras abandonar el poder has seguido utilizando sus cualidades de líder, en el escenario internacional.

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