Mundial Rusia 2018

Cada vez más Celestes

Por Eduardo Rivero – 

Escribo esta nota cuando aún no hemos jugado con Francia e ignoro si Uruguay habrá logrado-como en Sudáfrica-la hazaña de estar entre los cuatro primeros de la Copa del Mundo.

Faltan apenas 24 horas para el partido decisivo con Francia que nos puede mandar de regreso a casa o colocarnos nuevamente ante el mundo como ese país desconocido, casi insignificante capaz de las hazañas futbolísticas más increíbles.

El rival es, poderoso, pleno de excelentes jugadores, pero a todos los uruguayos algo en el alma nos dice que podemos que, si bien los uruguayos no la vamos a tener nada fácil, del mismo modo los franceses la van a tener muy difícil para desalojarnos del Olimpo de los dioses del fútbol al cual pertenecemos por derecho propio desde que el fútbol es el fútbol.

Hay una continuidad histórica con los grandes nombres de nuestro país en este proceso. Ver a Diego Godín en la zaga es casi ver a José Artigas por su liderazgo, su apostura y la forma en que quienes lo rodean se apoyan en él. Y no es exageración ni falta de respeto por nuestro prócer, aunque lo parezca.

Pase lo que pase en el partido ante Francia, Uruguay, en realidad es, una vez más, ganador. Entre o no entre el balón en el arco francés, la hazaña en realidad ya está presente. Baste meditar que estando ya entre los ocho mejores del mundo, no podemos menos que sentirnos triunfadores. ¿Por qué? Hagamos cuentas: Francia tiene casi 67 millones de habitantes, Inglaterra algo más de 53 millones, Brasil, nada menos que 207 millones, Rusia 144 millones, Bélgica, pese a no ser más grande que el Departamento de Tacuarembó tiene más de 11 millones, Suecia casi 10 millones..,sólo Croacia se acerca a Uruguay en población aunque igualmente nos supera ampliamente con 4 millones 200.000 habitantes. Estas cifras ya indican la magnitud de nuestra hazaña.

¿Como es posible que un país del tercer mundo nada industrializado y con un campo dramáticamente despoblado, con enormes problemas de todo tipo, pueda competir de tú a tú con semejantes potencias?

Está en nuestro ADN la respuesta, que tiene connotaciones futbolísticas, pero también esos imponderables, esas razones bastante misteriosas que hacen al carácter de nuestra gente, un pueblo de inmigrantes hechos al sacrificio.

Les guste o no a los poderosos, le guste o no la FIFA y sus funcionarios que ganan millones, siempre damos pelea y a veces llegamos a darla en los puestos de vanguardia de una Copa del Mundo. Cuesta creerse, pero es así. Y la curiosidad de medios europeos, por ejemplo, sobre los porqués del milagro futbolístico uruguayo nos llenan de legítimo orgullo. Podremos perder, pero somos bien diferentes a las otras potencias que eventualmente podrán ganarnos: cada pelota vale la vida y así se la disputa. Como dijo el capitán Diego Godín antes de salir a la cancha, en rueda con sus jugadores a punto de jugar el decisivo partido contra Portugal: “Hoy jugamos por nuestros viejos, por nuestros hermanos, por nuestros amigos, por nuestros vecinos…”

Así somos los uruguayos. Así entramos a una cancha de fútbol. Y lo sepamos o no y los veamos o no, cuando entra Uruguay a la cancha entran mucho más que 11 jugadores de hoy. También entran José Nasazzi, Obdulio Jacinto Varela, Néstor “Tito” Goncalvez, Luis “Peta” Ubiña, Paolo Montero o Diego Lugano. Todos ellos y muchos otros-unos tres millones y medio de uruguayos en nuestro país y en el exterior-también juegan y eso nos distingue del resto con todos sus millones de habitantes y sus millones de industrias productivos de alto rango.

Hoy en Uruguay todos hablamos de fútbol en forma entusiasta o bien sesuda. Más que nunca hemos convertido al Uruguay en ese país con tres millones y medios de directores técnicos.

Hoy más que nunca las esquinas de nuestras ciudades lucen embanderadas con la enseña de las nueve franjas y el sol que nos ha cobijado desde que nacimos, que venden en cada esquina y que ondea casi que en cada automóvil.

Hoy la lesión muscular de Edison Cavani es un tema de importancia nacional.

Hoy el Uruguay se ha convertido, por lo tanto, en un país de tres millones y medio de especialistas en Traumatología…

Hoy, antes de arrancar los partidos en el mundial, además del himno nacional, los miles de hinchas que están en Rusia entonan el “Celeste regalame un sol” de la banda rock “No te va a gustar” que es el nuevo himno de la ilusión celeste para emoción general.

Bendito fútbol que por una vez logra unirnos a todos los uruguayos en una causa común, un ánimo común, un alma común.

Mientras escribo la nota-repito-la actuación uruguaya todavía no tiene techo.

No hay ilusión igual a esta. No hay nada como ser uruguayo.

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