Sonidos del Sur

Adolfo Sayago un nuevo clásico

Por Eduardo Rivero

Hace más de cuarenta años, un niño montevideano le pidió dinero a su abuela para comprar los implementos necesarios para iniciarse en la pintura.

Ese mismo día, ya tenía un cuadro hecho, y viajando en la línea 4 de Montevideo, en uno de aquellos trolleys azules dobles con su pintura aún fresca, ensució la ropa de algún que otro pasajero.

Adolfo Sayago, una de los pintores uruguayos más renombrados de la actualidad recuerda así sus inicios en el arte.

Su primer maestro fue José Arditti, al que luego seguirían Angel Tejera, Enrique Medina y Raúl Rial.

Hoy ya pasados los 50, Adolfo “Fito” Sayago con sus clásicas marinas es no sólo un destacado pintor para los uruguayos dentro del país, sino también un auténtico producto de exportación para el Uruguay.

Las marinas de Sayago con sus espumosas olas, su plácida arena, sus solitarios faros, sus nubes y sus gaviotas, son tan clásicas como las lunas de José Cúneo o las puertas de Enrique Medina en el ámbito de la pintura nacional.

Esas marinas que son su sello y que han permitido difundir a nivel internacional el paisaje costero uruguayo desde Colonia a Punta del Este y las playas de Rocha.

Sayago expuso por primera vez en 1977 y tuvo su primera exposición individual en 1986. Otra fecha muy importante fue la de su primera exposición en Japón en 1999, vendiendo los 40 cuadros expuestos en apenas dos días.

Sayago posee un sólido mercado interno, una excelente venta durante las temporadas de verano en Punta del Este, fundamentalmente para el público argentino y una inserción excepcional en Japón, donde ha viajado ya numerosísimas veces.

“El éxito se mide en obras vendidas” ha expresado el artista tajantemente una y otra vez ante alguna acusación de “artista comercial”, que dado su notorio suceso lo tiene muy sin cuidado.

“Yo no le pongo el revólver en el pecho a nadie para que compre una de mis obras”, concluye con absoluta sinceridad y convicción.

Atribuye precisamente a su éxito en el mercado japonés el haber podido adquirir el edificio de la esquina de Yacaré y Piedras, frente por frente al tradicional Mercado del Puerto de Montevideo, abriendo allí la Galería MVD donde también exhiben y venden otros diez colegas suyos.

Diversificando su arte, Sayago agregó a su serie de marinas, orquestas, escenas de playa en principios del siglo XX y estantes de bibliotecas.

Su taller personal se encuentra en su domicilio en la zona de Carrasco Norte, al que define como “mi lugar de juego”. Y agrega: “Es como tener la casita del árbol. Entro allí y tengo todas mis cosas, mis libros, mi música, mi colección de caracoles, los pinceles…es un mundo mágico, un regalo increíble de la vida”. También tiene como refugio y lugar de creación una chacra en el kilómetro 120 de la ruta 11 junto al pueblo Santa Rosa.

Adolfo Sayago tiene 4 hijos y también nietos y como dato anecdótico que hará felices a muchos de nuestros lectores y no tanto a muchos otros, diremos que es gran fanático de Nacional al punto que ha integrado la propia directiva de la institución del Parque Central.

Por su gran talento, su clásico empuje y su edad aún muy joven podemos decir que el futuro de Sayago sigue pintando más que bien.

 

 

 

 

 

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